PRESIDENTE DE LA CHT, ¡¡DIMITA YA!!

El pasado lunes 19 de junio tuvo lugar una concentración en Toledo por cumplirse 45 años de la prohibición del baño en el río Tajo. A la finalización de dicho acto se leyó una carta pidiendo la dimisión del presidente de la CHT por vergüenza, por honestidad y congruencia.

La Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo ha elaborado un documento en su página con la carta y piden la colaboración de todos los ribereños  con esta petición de dimisión. Para ello no tienes más que copiar el texto de la carta y enviarlo por correo electrónico a presidencia@chtajo.es. ¡¡DIMISIÓN YA!! ¡¡NO AL TRASVASE TAJO-SEGURA!! ¡¡DEROGACIÓN DEL MEMORANDUM TAJO-SEGURA!!

Éste es el contenido:

Señor presidente:

El 19 de junio de 2017 se acaban de cumplir 45 años de la prohibición del baño en el Tajo a su paso por toda la provincia de Toledo. Esta prohibición no se debió a causas fortuitas, imprevisibles, accidentales ni tampoco puntuales desde el punto de vista temporal. La motivación vino de la mano del constatado grado de contaminación que venía afectando a las aguas vertidas al Tajo a través de su afluente Jarama, como rezaba en la comunicación que hacía el Gobierno Civil de esa época a todos los ayuntamientos ribereños de la provincia.

Como usted sabe, esa contaminación tenía su origen en el enorme desarrollo urbano e industrial que estaba experimentando Madrid y su círculo metropolitano a partir de la década de los 60. La posterior puesta en marcha de los diferentes proyectos de depuración de las aguas vertidas a los ríos madrileños, nunca ha sido suficiente para atajar el problema, ya que a ese creciente desarrollo se sumaba, entre otras, la también creciente contaminación difusa procedente de una agricultura cada vez más intensiva, industrial y acompañada de insumos contaminantes.

Para colmo, desde principios de la década de los 80, el caudal circulante por el cauce del Tajo en las inmediaciones de Aranjuez, antes de confluir con el Jarama, se restringieron a la sexta parte de su caudal medio normal. De este modo, la dinámica fluvial del Tajo quedó reducida a la mínima expresión funcional y volumétrica, con la que la concentración de la contaminación se hace mucho mayor aguas abajo de su confluencia con el Jarama, impidiendo que se expresen los procesos de autodepuración y regeneración natural. Tales reducciones de caudal fueron impuestos al Tajo en beneficio de los trasvases de aguas al Acueducto Tajo-Segura, sirviendo los embalses de Entrepeñas, Buendía y Bolarque de contenedores de aguas a trasvasar y no como elementos laminadores de avenidas ni de provisión plurianual con los que afrontar los cíclicos periodos de sequía, propios de la península ibérica.

La concepción ingenieril inicialmente atribuida a las confederaciones hidrográficas -para las que básicamente los ríos han sido canales de agua conforme a la concepción costista y productivista de finales del siglo XIX- debería haberse modificado al compás del mejor conocimiento y de las consideraciones funcionales en torno a la protección ambiental. Sin embargo, y sobre todo en la cuenca del Tajo, ha prevalecido la concepción decimonónica reforzada con la presión agraria ejercida por los intereses del levante, siempre en perjuicio del desarrollo y bienestar de la cuenca del Tajo y hasta del Tajo mismo, al que hoy contemplamos como un cadáver hidrológico en el mejor de los casos y víctima de la ilegítima hidrocolonización a que está sometido desde hace 38 años.

Entre las encomiendas que la Ley de Aguas atribuye a la Confederación Hidrográfica del Tajo está el ejercer de manera autónoma e indivisa la administración y custodia de la cuenca del Tajo, así como el control del dominio público y de los aprovechamientos hídricos, la correcta gestión de la demanda y la promoción de la racionalidad económica y ambiental de los diferentes usos del agua. Por encima de esta encomienda está la de velar por la salud ambiental de todas las masas de agua, lo cual es una restricción a cualquier uso impuesta por la Directiva Marco del Agua.

Sin embargo, desde su toma de posesión en marzo de 2012 -unos meses después de que fuera secuestrado un primer borrador del Plan de cuenca- los ríos del Tajo y el Tajo mismo se han visto cada vez más afectados negativamente como consecuencia de la falta de celo en el ejercicio de sus competencias y que, resumidamente, se han materializado en :

  1. La publicación de un segundo borrador de Plan de cuenca que, contrariamente a lo que reflejaba el anterior secuestrado, dejaba de señalar al Trasvase Tajo-Segura como una de las dos presiones más importantes que tiene la cuenca al menos en su tramo medio, obviando multitud de información técnica que así lo atestiguaba, con el consiguiente perjuicio para la cuenca del Tajo.

  2. La redacción de un Memorándum, suscrito al dictado de los intereses del SCRATS, entre el anterior Ministerio de Medio Ambiente y los gobiernos autónomos de Valencia y Murcia, sin que la Confederación que usted preside hubiera puesto objeción alguna, pese a que comprometía el carácter indiviso de los recursos de la cuenca del Tajo y exponía a su cabecera al expolio sistemático del Trasvase Tajo-Segura, dejándolo exhausto como así ha ocurrido.

  3. La omisión del ejercicio de autonomía que compete a la Confederación del Tajo para emitir informes, estudios, o simplemente el parecer, en relación al contenido de ese Memorándum y su articulación legislativa posterior, razón esgrimida posteriormente para justificar la no consideración de la afección del Trasvase Tajo-Segura en el nuevo Plan de cuenca.

  4. La dejación de sus funciones en la redacción de los planes de cuenca, al no considerar los acuerdos aprobados en el Esquema de Temas Importantes y renunciar al establecimiento de caudales ecológicos.

  5. El nulo interés por hacer de los planes de cuenca procesos participativos y reducirlos a una convocatoria informativa durante el último mes de exposición pública.

Como consecuencia, la presidencia que usted ha ejercido en este organismo autónomo encargado de velar por la salud de los ríos de la cuenca del Tajo se ha caracterizado por la nula actitud proactiva de esa encomienda, de tal modo que la gestión y planificación de nuestros ríos ha quedado en manos de los intereses económicos de presión ejercidos directamente a través de la Confederación o a través de las instancias jerárquicas superiores. Por tanto, su gestión está supeditada al principio de jerarquía y no al de legalidad que cabría esperar de un organismo autónomo y en cumplimiento de los fines que la ley le atribuye.

De este modo, es fácil explicar por qué la estampa de Toledo en los años 60 con los bañistas de Safont en primer plano se ha convertido en una vomitiva panorámica donde el detritus es el elemento dominante del cauce del río y el olor a fosfato su irrespirable aroma. Si usted tuviera la más mínima consideración hacia este emblemático río, un pequeño respeto a la Ciudad Patrimonio de la Humanidad que es Toledo y algo de orgullo hacia sí mismo, la vergüenza por su incapacidad y sumisión le harían dimitir inmediatamente y tomar parte activa en la defensa de los múltiples valores patrimoniales del Tajo que cada vez cuenta con más ciudadanía que le arrope, a pesar del interés institucional por ocultar esta vergüenza nacional a la que usted contribuye a diario.

Es muy lamentable que una institución como la que usted preside, y en la que muy buenos profesionales intentan hacer su mejor trabajo, se alce en brazo ejecutor del martirio que sufren el Tajo y sus ciudades y ciudadanía ribereña desde hace 45 años.

Por cuanto antecede, le pido que dimita no sólo de la sumisión y del dictado al que se debe, sino que dimita como presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, porque no es concebible que a la luz de la Directiva Marco del Agua el cauce del Tajo a su paso por Toledo se halle convertido en una gigantesca cloaca en pleno siglo XXI. Yo reivindico la devolución del río que nos arrebataron pero también el compromiso de una presidencia de la Confederación que impulse a toda costa esa devolución. Desgraciadamente para el Tajo usted ha demostrado no ser esa persona.

Dimita. Por vergüenza, por honestidad y congruencia, si quiere; pero dimita, por favor.

Atentamente.

 

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