IV REUNIÓN DEL CONVENIO PARA LA DEFENSA DEL RÍO TAJO

La Asamblea para la Defensa del río Tajo de Aranjuez, viene celebrando cada año un acto mediante el cual se ratifica formalmente el compromiso con la defensa del río. Participan en el la práctica totalidad de las asociaciones de vecinos, culturales, medioambientales, deportivas, de hostelería, en nuestra localidad; así como vecinos a título individual, partidos políticos, sindicatos… etc. En su día se denomin “Convenio” a tal evento y lo que lleva consigo y en esta ocasión seria la cuarta edición del mismo.

Durante el acto las personas y entidades son informadas de las actividades y acciones que la Asamblea ha realizado, durante el tiempo transcurrido desde la última convocatoria, para la defensa y puesta en valor en lo referente al río Tajo en general y especialmente a su paso por Aranjuez. Finalmente todos los representantes asistentes al mismo son invitados a ratificar mediante su firma la voluntad de mantener el compromiso con el río Tajo mediante el Convenio que en su día suscribieron.

En esta ocasión, como es habitual, contará con intervenciones de personas involucradas sobre temas concretos con exposición gráfica y escrita de lo que este año ha dado de sí la ya larga trayectoria de la Asamblea en la ejecución y puesta en marcha de acciones para luchar contra la amenaza de la muerte del río y todo lo que eso supone de desastroso en numerosos ámbitos para el futuro de Aranjuez.

Este año, la Asamblea ha decidido poner en marcha un nuevo proyecto: los Premios Río Tajo, que con una periodicidad anual pretenden poner de manifiesto a quienes se han distinguido por la defensa y cuidado del río así como quienes se han distinguido por todo lo contrario.

Los premios son tres y llevan aparejada una escultura en barro esmaltado diseñada por el artista local Enrique Serrano Álamo y realizada en la Universidad Popular de Aranjuez:

  • El premio Río Tajo Vivo a aquella persona u organización que se haya distinguido por su trayectoria en pro de la vida y la defensa del río. El principal de los premios se ha otorgado a D. Antonio Puerta, “El Mangas”, un conocido vecino de Aranjuez, ya de avanzada edad, que ejerció de socorrista en la Playa de La Pavera durante muchos años llegando a salvar más de 200 vidas humanas. Antonio es historia viva del Tajo de cuando era un río vivo usado y disfrutado por miles de ribereños y visitantes para bañarse en sus aguas.
  • El premio Náyade a la mejor iniciativa en defensa del río en el último año. El premio ha sido otorgado a Greenpeace por su informe publicado en agosto titulado:”La trama del agua en la cuenca del Segura”, que se basa en un estudio del hidrogeólogo Francisco Turrión en el que se demuestra que el
    trasvase no es necesario, los datos aportados por Greenpeace demuestran que la cuenca del Segura tiene entre 500 y 800 hm3 de recursos renovables más al año de los que la Administración reconoce. Es decir, la cuenca del Segura no tiene déficit, incluso asumiendo las demandas que establece su vigente Plan Hidrológico para el horizonte de 2021 y sin contar con el agua procedente del trasvase Tajo-Segura. Ello permitiría al Segura desengancharse del Tajo en un plazo máximo de 3 años. El prestigio de Greenpeace hizo que la noticia recorriera los medios de comunicación estatales, prensa, radio, televisión, Internet, desde una perspectiva no trasvasista de máximo respeto al río Tajo.
  • El premio Ciénaga a quien se haya significado en el deterioro del río de forma grave y persistente.
    El premio se ha otorgado a Dª Isabel García Tejerina, ministra del MAPAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), por el actual estado de degradación del río Tajo agravado mediante la política de trasvases al río Segura, cuya gestión ha acabado con la dinámica fluvial natural del Tajo. Y como colofón a esta política trasvasista el trasvase autorizado recientemente basado en la venta de los derechos de agua que entendemos a todas luces es ilegal. Además de todo ello se suma a los perjuicios producidos al río, por el escaso e insuficiente caudal mínimo “legal”, la situación de abandono en que el MAPAMA, por medio de la Confederación Hidrográfica del Tajo, mantiene al río a su paso por Aranjuez, donde proliferan en su cauce, riberas y aguas, algas, lodos y árboles secos, semisecos y caídos en el cauce debido a la degradación que padecen cauce y riberas.

El acto se celebrará el jueves 30 de noviembre en la sala Farinelli del Real coliseo Carlos III de Aranjuez a las siete de la tarde.

Asamblea para la defensa del río Tajo de Aranjuez

Miércoles 8 de noviembre de 2017

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BIG JUMP 2016, ONDA ARANJUEZ

Esta mañana la Asamblea en Defensa del Tajo de Aranjuez ha estado en Onda Aranjuez para hablar sobre el “Mochazo” que tendrá lugar el domingo 10 de julio desde las 11.30 en la Pavera.

Se ha aprovechado también para mostrar nuestra repulsa ante un nuevo trasvase de 60hm3 a pesar de la situación agónica que sufre nuestro río Tajo.

A continuación os dejamos el audio y os recordamos que el domingo os esperamos a las 11.30 en la Pavera. “Mójate”, participa, y si decides bañarte, cuida de todos y de ti mismo. Es tu responsabilidad.
Ahora es el momento de actuar y defender nuestro Patrimonio Natural

LOS CAUDALES ECOLÓGICOS Y LA SITUACIÓN DEL TAJO EN ARANJUEZ

Os dejamos con una nueva sección publicada en el Semanario Más en colaboración con la Asamblea por la Defensa del Tajo de Aranjuez: Desde el balcón del río. Esta primera entrega del 6 de mayo de 2016, el tema elegido es “los caudales ecológicos y la situación del Tajo en Aranjuez, por José Ángel García Redondo.

balcon tajo-caudales ecologicos

Los caudales ecológicos son aquellos que sirven para alcanzar en un determinado cauce o tramo, unos objetivos de buena calidad del mismo para conservar la fauna acuática original y la vegetación natural de sus riberas. Pero en el caso del río tajo a su paso por Aranjuez estos caudales ecológicos no se han establecido, debido a una normativa hidrológica condicionada por los intereses económicos como consecuencia de la explotación del acueducto Tajo-Segura.

Posiblemente el único caudal ecológico como tal que pueda existir en un río es el natural, es decir, el caudal o caudales que deberían pasar por un río a lolargo del año sin ninguna alteración humana. Pero esto hoy día ya no se da en la mayor parte de los cursos de agua (al menos en los permanentes), que existen en la Península Ibérica, por lo que a través de la planificación hidrológica se deberían establecer otros caudales que sustituyendo a los naturales, ya alterados, permitan mantener a nuestros ríos en unas condiciones de buen estado ecológico.

Para ello en la legislación hidrológica, en la bibliografía científica, técnica o meramente divulgativa y en los medios de comunicación, se habla de caudales ecológicos, medioambientales y en otros países se
conocen como caudales reservados, recomendados, etc.
De acuerdo con la definición dada por el vigente reglamento de Planificación Hidrológica, caudal ecológico es el caudal que contribuye a alcanzar el buen estado o buen potencial ecológico en los ríos o en las aguas de transición y mantiene, como mínimo, la vida piscícola que de manera natural habitaría o pudiera habitar en el río, así como su vegetación de ribera.

Es decir un caudal ecológico, en sentido legal, debería ser aquel que permitiese mantener en un determinado tramo de un río, las mínimas condiciones medioambientales para evitar que desaparezcan las especies de peces originarias, así como que se degrade la vegetación natural de sus riberas.

Así, por un lado, consiguiendo el mantenimiento de las especies de peces de origen natural (autóctonas), es obvio que se mantendrían todos los hábitats y refugios dentro del cauce que necesitará cada una de las especies piscícolas para su reproducción, alimentación y refugio, en todas sus etapas de crecimiento y asegurando por tanto unas poblaciones equilibradas con una adecuada proporción entre jóvenes y adultos. Esto ya de por sí supondría conservar el hábitat de la mayor parte del resto de la fauna acuática con la que de una manera u otra se relacionan los peces.

Por otro lado, con esos caudales ecológicos se debería lograr igualmente el mantenimiento de la vegetación de ribera, es decir los sotos y galerías fluviales que habitan las riberas y orillas de los cauces; y en general todos aquellos rincones de las vegas donde la mano humana no ha cambiado el uso de los terrenos.

Para estos fines existen diferentes métodos científicos disponibles que permiten determinar cuáles deben ser esos caudales ecológicos, que no son una mera cantidad fija en metros cúbicos o litros por segundo de agua a circular por un punto o tramo de un río, sino una serie de valores que permitan componer una variación de caudales a lo largo del año hidrológico, es decir habría que diseñar un régimen de caudales.

Así es necesario establecer una distribución temporal de caudales mínimos y máximos, pero también caracterizar un régimen de crecidas con un caudal generador, para un periodo de retorno (el tiempo que debería transcurrir entre dichas crecidas), el momento del año más adecuado y para una duración de tiempo determinada (lo que se conoce como tasa de cambio).

En definitiva con todo ello se buscaría simular el régimen de funcionamiento natural del río o tramo, de tal manera que se alcanzase un buen estado del mismo, de la fauna y de la vegetación que viva directamente en el río o asociada.

Pero todo régimen de caudales medioambientales instaurado por ausencia del natural, por muy bien que se diseñe no implica que se consiga preservar el 100% de la calidad del potencial ecológico de ese río. Cualquier caudal medioambiental o si queremos ecológico, implica una aproximación más o menos fiel al natural y por tanto cuanto más se aleje de él mayor será el sacrificio en las condiciones ambientales primigenias y eso lo notará el ecosistema del río y por tanto todos los organismos que en ellos interaccionan; y por tanto en toda su fauna y su vegetación.

La cuestión reside en alcanzar la solución que permita preservar un buen estado del río y sus riberas, con la menor pérdida de calidad de su potencial ecológico, sin perder al menos la capacidad para mantener de manera sostenible la fauna piscícola autóctona y del bosque de ribera, teniendo en cuenta las demandas que existen por
parte de la población que vive en la propia cuenca, como son las necesidades de abastecimiento urbano, los regadíos y el uso recreativo que debe existir para que las poblaciones ribereñas no terminen desvinculándose de su propio río.

Todo este proceso requiere estudios que luego, una vez se han establecido los regímenes de caudales medioambientales, deben evaluarse para con la práctica comprobar su adecuado funcionamiento e ir introduciendo todas las variaciones necesarias para alcanzar los objetivos que estarían definidos por una planificación hidrológica bien hecha. Es decir, un régimen de caudales ecológicos o medioambientales no debe ser una serie de valores fijos, sino adaptables para a fin de cuentas lograr de manera sostenible en el tiempo sus funciones.

El problema del río Tajo en Aranjuez es que el actual Plan Hidrológico del Tajo aprobado este año para el periodo 2015-2021, no fija ningún caudal ecológico o medioambiental a su paso por nuestra localidad, ya que se limita a trasladar, tal cual, los caudales legales establecidos por el anterior Plan Hidrológico que en Aranjuez
son 6 m3/segundo fijos todo el año, es decir, el mismo caudal ya establecido como caudal mínimo por la Ley 52/1980 de regulación del régimen económico de la explotación del acueducto Tajo-Segura.

En estas circunstancias en el vigente Plan hidrológico se determina ese caudal como valor medio en m3/segundo, con la denominación dentro de una tabla para diversos puntos de la cuenca con la distribución trimestral de caudales ecológicos y caudales mínimos. Como de acuerdo con los anexos del propio Plan no se ha establecido
ese valor como caudal ecológico, debe entenderse que sigue tratándose de caudal mínimo, que no medio.

Pero en cualquier caso es un caudal que no sirve más que para que el Tajo no llegue a secarse a su paso por Aranjuez y desgraciadamente, a lo largo de las décadas que lleva funcionando el Trasvase Tajo-Segura, ha demostrado con una demoledora evidencia que no cumplió con los objetivos de mantener como mínimo, la vida piscícola
que de manera natural habitaría o pudiera habitar en el río, así como su vegetación de ribera. Ni los peces que hoy nadan nuestras aguas son las mismas especies que existían antes, ni los sotos y riberas en claro declive, son capaces ya de mantener el vigor y la estructura que tenían hace casi 40 años.

Pero el Tajo, aunque gravemente enfermo sigue aquí. Solo está esperando que la razón y la legalidad de acuerdo con la normativa europea (la Directiva Marco del Agua y otras directivas ambientales) se cumpla y que el interés general, que es la preservación de un medio ambiente y unos recursos naturales de buena calidad para el
servicio a todos los habitantes de esta parte de la cuenca, prevalezca
sobre los intereses económicos de una parte de habitantes de otras cuencas, que a toda costa luchan por mantenerlos por encima de los primeros.

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José Ángel García Redondo